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Ser discapacitado en el Perú es ser un Héroe

Es la primera mujer con discapacidad que asume la presidencia del Conadis. Plantea desde su puesto un cambio en los paradigmas de la sociedad, hacer cumplir la ley y un trabajo conjunto con las municipalidades.

Ella ha aprendido a caminar por las calles como si estuviera en su casa. Lava, plancha, hace experimentos en su cocina. Es madre, es una guapa abogada de 38 años. Y es invidente. Jane Cosar Camacho se ha convertido en la primera mujer con ceguera en asumir la presidencia del Consejo Nacional para la Integración de las Personas con Discapacidad (Conadis).

Ella ha aprendido a mirar las cosas de un modo distinto, sin usar los ojos, pero sí su habilidad y perseverancia.

 

"No es fácil aprender a vivir con esto. Desde que era pequeña quería hacer las mismas cosas que los demás. Salir de noche, jugar vóley. No podía, pero también noté que tenía potencial en el colegio, entonces me dediqué a estudiar, a compensar en cierta forma esa desventaja", cuenta.

 

MÉRITOS INTELECTUALES

Fue de esa forma que Jane Cosar se convirtió en la primera alumna de la secundaria de su colegio, además de ocupar los primeros lugares en la universidad, la maestría y el doctorado. Precisamente, esos méritos fueron los que le ayudaron a capacitarse en el extranjero. Ha cursado diplomados y cursos de especialización, entre otros, en Derecho Civil y Comercial, Derechos Humanos y Discapacidad en países como Estados Unidos, México y Suecia. Ahora piensa volcar toda esa experiencia en la labor por los discapacitados de nuestro país. Ha asumido el reto.

 

"Es un cargo de mucha responsabilidad. Lo que planteamos es trabajar en tres áreas temáticas, como educación, trabajo y transporte. Los dos primeros puntos, para que las personas con discapacidad puedan insertarse a la sociedad, y el transporte porque muchas veces uno tiene que desplazarse en taxi y la mayoría no cuenta con recursos económicos para ello. Esas cosas nos limitan para desarrollarnos plenamente".

 

Jane Cosar comenzó a notar su enfermedad desde una edad muy temprana. Sin embargo, cuando ya llegaba a los 20 años esta se agudizó. Una retinitis pigmentosa, extraño mal genético que va acabando con la visión de manera progresiva, la estaba atacando y no había marcha atrás.

 

"Me deprimí. Al principio hubo muchos inconvenientes, pero poco a poco, y con la ayuda incondicional de mi padre, fui aprendiendo a llevar la enfermedad", Jane Cosar agradece así el apoyo de don Rolando, quien en un gran acto de amor y dedicación leía en voz alta los libros y separatas universitarias a la joven Jane.

 

HÉROES EN EL PERÚ

En efecto, si la vida para un discapacitado no es fácil, en el Perú debe serlo aún menos. Los primeros escollos a los que se enfrenta una persona con discapacidad al salir de casa son las rampas mal construidas, los postes y los perros en medio de las veredas, los huecos en la calle, las ventanas abiertas, subir al carro y que la gente no sepa qué es un asiento reservado, la falta de cultura. "Las barreras más difíciles son las actitudinales. La peor discapacidad no es la mental, física o sensorial, sino la del alma", refiere la doctora Cosar.

 

Sus viajes por el mundo para perfeccionarse profesionalmente la llevan a reconocer que el panorama en otros países es mucho más alentador que en el nuestro. "Nos llevan años de avance. Por ejemplo, en Europa las personas tienen claro que si no cumplen con una rampa, baño o transporte accesible tienen una sanción. Mientras no haya sanción no van a cambiar".

 

LAS PROPUESTAS

Es por ello que desde la presidencia de Conadis, Cosar plantea trabajar en conjunto con las municipalidades. La abogada sostiene que la ley que protege a los discapacitados existe en nuestro país. Lo que no hay son medidas sancionadoras. Y hacia eso apunta. "Falta por parte de las municipalidades una verdadera sanción a los edificios públicos o espacios privados que incumplan. Los concejos deben entender que estas sanciones son dinero que entraría a sus arcas".

 

Del mismo modo, Cosar plantea trabajar para que los programas Mi Vivienda o Techo Propio incorporen este tema en sus construcciones. Todo un reto.

 

LA TECNOLOGÍA AYUDA

Desde sus años de universitaria hasta ahora, muchas cosas han cambiado y Cosar lo reconoce. Pero estos cambios se encuentran más bien en el plano tecnológico. "Antes era más difícil, por ejemplo en la universidad. Ahora hasta te pueden entregar las separatas por vía virtual", refiere mientras enciende su computadora y activa el programa Jaws, un software que le permite "leer" cualquier contenido en el ordenador.

 

La conversación ha acabado y es momento para las fotos. Entonces sus tres hijas, María Fernanda, Carmen y Alejandra la rodean con su chispa y alegría. Le gustaría poder mirarlas, conocerlas por fin. "Quizá con la tecnología, más adelante", dice. Es otra de las cosas que espera, además de verdaderos cambios. Ella lo resume: "Ser discapacitado en el Perú, es ser un héroe".

(Fuente: El diario La República, escrito por: Cynthia Campos B.)

Alumno: Antón Bayona Renso Jesús  

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